Búsqueda de voluntariado de albañilería y continuidad del taller educativo

22 de marzo de 2013

Nuestros compañeros en Argentina siguen moviéndose intensamente en pro del centro comunitario del Barrio 17 de noviembre. Ahora están haciendo llamamientos, especialmente para encontrar mano de obra de algún voluntario que tenga conocimientos de albañilería. 

En breve, esperamos completar gracias a vuestras aportaciones, los fondos necesarios para acometer la fase final de recubrimiento exterior, solado, pintura e instalación eléctrica y poder así concluir este centro respaldado por Solidaridad Hispano-Argentina.

Por otro lado, aunque falten esos importantes remates, el local construido ya está siendo útil, porque alberga actividades, destacadamente los talleres de apoyo escolar que, desde 2009, se imparten semanalmente en el barrio. Desde aquí, una vez más nuestra felicitación a los voluntarios que los imparten, por su esfuerzo solidario.


Equipamiento del centro comunitario del barrio 17 de noviembre

2 de marzo de 2013

En el mes de febrero se tranportaron en camión hasta el barrio las donaciones de mobiliario y utensilios que se han ido recabando por parte de los voluntarios que colaboran en el centro comunitario. El proyecto sigue avanzando poco a poco.


Elefante blanco

18 de enero de 2013

En 2012 se estrenó una película argentina que está alcanzando gran éxito, Elefante blanco, dirigida por Pablo Trapero y protagonizada por Ricardo Darín, Jérémie Renier y Martina Gusmán

Narra la historia de dos curas, Julián y Nicolás, que, junto con Luciana, una trabajadora social, desarrollan su labor en una barriada marginal -lo que allí se conoce como villa miseria- de Buenos Aires.  

Ese compromiso de lealtad con los vecinos de un barrio humilde, tiene lugar ante la indiferencia de parte de la jerarquía eclesiástica, la hostilidad de los poderes gubernamentales y en medio de la violencia y los intereses del narcotráfico.

A quienes no conozcan las villas del gran Buenos Aires y, desde España, quieran al menos asomarse a la realidad social de los barrios donde nuestra asociación, Solidaridad Hispano-Argentina, apoya proyectos sociales, les recomendamos que no dejen de ver esta película.

Brindis fin de año: mucho hecho, mucho por hacer

27 de diciembre de 2012

Termina 2012, el año en que, con el trabajo de muchas personas en Argentina y también con la ayuda económica prestada desde España gracias a las aportaciones que han hecho los socios y colaboradores de SHAJI, se ha alzado la estructura de lo que esperamos que muy pronto sea el centro comunitario del populoso barrio 17 de noviembre, en el municipio de Lomas de Zamora.

Los voluntarios que desarrollan allí su labor lo han celebrado el 22 de diciembre con las familias del barrio en un sencillo y emotivo brindis navideño. 

Para 2013, necesitamos seguir reuniendo fondos para afrontar una nueva fase, el revestimiento exterior del local y la instalación eléctrica del mismo. Con vuestra ayuda, lo vamos a conseguir entre todos.

Unicef denuncia que 19.000 niños mueren al día por causas evitables

24 de noviembre de 2012

El 20 de noviembre de 1989 la asamblea de la ONU aprobó la Convención sobre los derechos del niño. En este aniversario, UNICEF España ha denunciado que 19.000 niños mueren cada día en el mundo por causas evitables, un tercio de ellos por hambre y el resto por problemas de salud (infecciones respiratorias, paludismo, malaria, diarreas...) a veces con origen en precariedad higiénica (agua no potable, alimentos en malas condiciones, etc.).

Según UNICEF, "la carencia de alimentos es causa directa o indirecta de una de cada tres muertes infantiles". La organización recuerda que "180 millones de niños menores de cinco años sufren desnutrición crónica, lo que les puede producir daños irreversibles en su desarrollo" y que, además, "20 millones de niños sufren desnutrición aguda grave, lo que les coloca en riesgo de muerte si no reciben atención".

Una vergüenza para los gobiernos de todo el mundo que siguen olvidando incluso los elementales compromisos de los Objetivos del Milenio.

Empieza a levantarse el Centro comunitario

17 de noviembre de 2012

Con la ayuda de muchas manos se comenzó a levantar el que será el Centro comunitario del Barrio 17 de noviembre, el proyecto en el que SHAJI está volcando actualmente su ayuda. 

Para ello se ha adquirido, con las aportaciones de socios y colaboradores de Solidaridad Hispano-Argentina y con la ayuda de personas de allí, una casa prefabricada, con tres ventanas y una puerta de madera y el techo de chapa galvanizada. 

Ese centro se alzará sobre un espacio cedido por una humilde familia del barrio, la que forman Mario y Liliana con sus hijos.

Servirá para albergar actividades sociales, de apoyo material, nutricional y laboral, además de iniciativas recreativas y de educación para la infancia del barrio, entre ellas las clases de apoyo escolar que se vienen desarrollando desde hace tiempo.

Gracias a todos cuantos, con vuestra aportación económica, habéis contribuido a que empiece a hacerse realidad este proyecto. Nuestro reconocimiento muy especial, por supuesto, a todos los voluntarios -Candela, Romina, Martín, Denni, Ramiro, Rodrigo...- y a las gentes del barrio 17 de noviembre, que con su esfuerzo están poniendo en pie esta buena obra. 

Día del Niño en el Barrio 17 de Noviembre

29 de septiembre de 2012

En Campo Tongui, en el municipio de Lomas de Zamora, una barriada humilde, donde las ocasiones y los motivos para celebración desafortunadamente no abundan, el pasado sábado 25 de agosto se festejó el Día del Niño.

La iniciativa partió de los voluntarios que cada semana llevan a cabo el taller de apoyo escolar. Fue una ocasión para compartir actividades -comida, refrescos, dulces, canciones, juegos…-  con los más pequeños. Y también para ir dando a conocer a las familias del barrio el proyecto de centro comunitario, a cuya construcción SHAJI presta su apoyo.

Taller de apoyo escolar en el Barrio 17 de noviembre

7 de septiembre de 2012


Varios compañeros universitarios vienen participando en impartir talleres de apoyo escolar en el Barrio 17 de noviembre, del que ya hemos hablado en una entrada anterior. 

Este asentamiento es uno de los más extensos de Iberoamérica, con varios miles de familias en un contexto de marginalidad y pobreza y un entorno sin urbanizar y carente de muchos servicios básicos. 

Ahí es donde estos jóvenes acuden cada sábado a prestar su apoyo escolar a los más pequeños del barrio, además de organizar actividades recreativas para ellos.

Ésta es una de las iniciativas que se integrará en el futuro Centro Comunitario, a cuya puesta en marcha SHAJI está prestando su apoyo. Iremos informando de los avances.


Apoyo a la construcción y mantenimiento de un centro comunitario en Lomas de Zamora

23 de julio de 2012

Solidaridad Hispano Argentina se ha fijado un nuevo objetivo en la actividad solidaria que viene desarrollando entre España y Argentina. 

Se trata del Barrio 17 de noviembre, también conocido como Campo Tongui, en el partido de Lomas de Zamora, entre Ingeniero Budge y General Paz. 

El barrio se formó en el momento en que 3.500 familias ocuparon estos terrenos, propiedad de la familia Tronconi, el 17 de noviembre de 2008 -de ahí viene su nombre-.

Aprovechando un viaje personal de uno de los promotores de la asociación, pudimos conocer en primera persona la realidad de esta zona desfavorecida y de la difícil situación por la que atraviesan sus habitantes. 

A pesar de que las autoridades provinciales, municipales y nacionales compraron el predio de 107 hectáreas para pagárselo a su legítimo propietario y, a su vez, establecieron la forma de pago con la que las 3.500 familias están costeando la compra de los terrenos a sus nuevos propietarios, el barrio, actualmente, se encuentra en condiciones alarmantes. 

Las necesidades básicas no están cubiertas. No hay cloacas ni alcantarillado, no hay iluminación adecuada, no hay agua corriente y las calles de tierra son proclives a las inundaciones y dificultan el tránsito y el acceso de los vecinos. La falta de urbanización y la escasez de recursos, sumados a la precariedad habitacional generan estupor, tristeza e impotencia. 

Una sucesión de montículos de escombros forman el suelo sobre el que las familias que allí habitan luchan por levantar sus humildes casas, algunas de material pero otras de chapa, cartón y madera.

Ante esta injusta situación, los vecinos, como Lily -5 hijos a su cargo-, lejos de resignarse, se organizan siendo capaces de generar nuevas alternativas. 

SHAJI se propone ayudar para conseguir la construcción de un comedor y centro comunitario en el barrio en el que, entre otras cosas, los niños tengan donde reunirse y las clases de apoyo escolar que nuestros jóvenes compañeros universitarios vienen impartiendo a la población infantil del asentamiento desde verano de 2009, puedan desarrollarse al menos bajo techo.

Entre todos intentaremos llevar una sonrisa a la cara de estos pequeños y el mensaje de que nada es definitivo y todo puede cambiar.

Rodrigo, un efecto colateral

28 de junio de 2012

Artículo de Claudia Rafael difundido por la agencia de noticias Pelota de Trapo, dedicado a Rodrigo Simonetti, un niño de 11 años que apareció hace unos días brutalmente asesinado en un callejón (ver noticia).

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"Podría decirte muchas cosas más pero estoy quebrada…que también me siento entrampada en este sistema. Que frente a esto que te pasó no tenga explicaciones para darte. Que todo lo que hice fue poco. Que tengo en mi cabeza tantos otros inocentes como vos que sufren el desamor, la desidia y la desigualdad social”. (De la carta abierta de Paula, antigua maestra de Rodrigo Simonetti).

No hay coraza para tanta muerte. No hay sitio para refugiarse de esa gigantesca crueldad entre las calles. No hay modo alguno de espantar la desidia y la perversidad de un Estado omnipresente de los modos más indignos. Rodrigo todavía sonríe desde esa foto. A pesar de todos hay una foto, existe, es. Desde ahí dibuja un mohín por el que asoma una chispa de alegría. Tenía once años y los dientes desparejos y ausentes de la infancia. Integraba los abultados ejércitos de descarte que el sistema va amasando pacientemente a través de los tiempos. Su grito destemplado de cobijo y vulnerabilidad fue sordamente acallado por los organismos del Estado que desvían peso sobre peso para suertes más redituables al poder. Pero él en la foto sonreía. Con el escudo del Pincha para frenar el derrumbe de la historia sobre sus propias espaldas. No pudo. Demasiado frágil. Demasiado endeble para el peso de la pobreza eterna y pertinaz.

Lo encontraron destrozado en un pasaje angosto de Ringuelet, con su eterna camiseta de Estudiantes de La Plata y un buzo. El fiscal buscará o no al culpable. Lo hallará, quizás. Lo acusará. Lo juzgará, tal vez. A lo mejor, hasta lo condenará. O de lo contrario, la crónica jurídica de su crimen quedará enterrada en cajones abultados por otros tantos expedientes que contienen otros homicidios impunes. Pero hay otros culpables que jamás son sentados en el banquillo. Que nunca ven sus rostros expuestos ante los tribunales de los prescindibles de la patria. Que tienen perfectamente aceitados los mecanismos estructurales para nunca, jamás, tener que responder.

Rodrigo era uno en medio de su batallón de hermanos. Había aprendido mansamente el oficio de estirar la manito para pedir monedas. Cada tanto regresaba a esa casa tan poblada de Altos de San Lorenzo, en los arrabales de La Plata. Ahí donde el olvido reina los días de los desarrapados. A veces llegaba con cuatro de sus hermanos a la olla popular de plaza San Martín. A pocos metros del poder político de la provincia más poblada del país. A segundos, nomás, del despacho de Daniel Scioli. Donde se presupuestan bienestares ajenos a la infancia del olvido. Donde se pacta ese destino cruento de arrojar por los despeñaderos los desechos de la producción. Donde las calculadoras ubican el debe y el haber en el sitio exacto de la inequidad.

“El gasto público para 2012 estará orientado a equilibrar las políticas de bienestar, que privilegian a los sectores más vulnerables de la sociedad”, dijo el gobernador meses atrás. Y aseguró que “la acción conjunta y articulada de los distintos niveles de Gobierno ayudará a minimizar los efectos colaterales” que la crisis económica internacional pudiera generar. “Minimizar”, aseguró. ¿Hasta qué porcentaje? ¿Dónde es aceptable detener la vara en la que se decide que es posible convivir con la asimetría? Quizás el interrogante más profundo sea el de saber el real significado de efectos colaterales. Como en las históricas guerras petroleras estadounidenses, los efectos colaterales están muy lejos del sillón de mando. Allí donde los edificios enteros se desploman, donde los pulmones de los nadies respiran napalm, donde las calles estallan de sangre y muerte, donde el 90 por ciento de las víctimas se llaman efectos colaterales. Se llaman Rodrigo. Que era una muerte preanunciada en grandes titulares desde que sus primeros berreos asomaron a la vida. Sin cohetes ni serpentinas que aplaudiesen su llegada como la de una semilla nueva entre los amaneceres de la tierra.

Rodrigo fue un efecto colateral. Por eso iba tres veces por semana a un merendero. Por eso iba con sus hermanos a la olla de la APDN en plaza San Martín. Por eso, Paula Luque, su maestra, fue una y mil veces a buscarlo. Y no tuvo respuestas del Estado. Como no las tuvo la APDN. Ni el resto de los Rodrigos que deambulan las calles de los arrabales. Como no la tuvo tampoco la pequeña tucumana Mercedes Figueroa, con sus seis años a cuestas. Aquella que derramó la bondad de Beatriz Rojkés de Alperovich, presidenta provisional del Senado, que cargó de culpas a una familia hundida en el abandono. Y que por estos días dijo “al menos ahora vas a dormir tranquila, porque tu hijo no está más en la calle” a Dora Ybáñez, madre de un chico muerto por el paco en Tucumán. Tampoco hubo respuestas para Diego Gómez, masacrado en un zanjón olavarriense a los 14. Sin padres ni abrigo. Con un policía señalado por su crimen pero nunca investigado.

Unos y otros encerrados bajo cielos oprimentes que destilan condenas. Víctimas de un destino prefigurado hace cientos de años y perfeccionado en tiempo presente. Expulsados a islotes perdidos de desolación y hambruna. Donde la dignidad no entra ni tiene cabida, a los ojos de los poderosos. Donde las penas enjugan las lágrimas en el barro del desconcierto y el abandono. Donde el paco, el gatillo fácil, el hambre, el olvido son piezas indispensables para el refinamiento del racismo sistémico de los excluidos. Donde el destierro es el estigma sobre la frente. Hasta que la muerte abre fauces y devora. Y el Estado, ahí sí, el Estado y sus eternos jinetes del Apocalipsis ponen en marcha la maquinaria penal de la culpabilización y la oscuridad.