Nueva cuenta bancaria para aportaciones

1 de agosto de 2011

La nueva cuenta bancaria de Solidaridad Hispano Argentina es en La Caixa, c.c. 2100-3838-91-0200109387, donde hemos obtenido unas razonables condiciones para la remisión de fondos a Argentina.

Seguimos buscando más personas dispuestas a aportar su cuota mensual, no importa que sea una cantidad pequeña. Para ello puedes contactar con shaji@hispavista.com.

En general, preferimos aportaciones estables, aunque sean de menor importe, porque el tipo de proyectos que respaldamos requieren continuidad: en un comedor obviamente no se puede dar de comer un día sí y otro no, es preciso tener cubiertos unos gastos permanentes.

No obstante, los donativos ocasionales también son bienvenidos, porque pueden servir para gastos extra, como adquirir materiales para las cooperativas o para las iniciativas de formación.

Si alguien se plantea la posibilidad de colaborar, puede consultar aquí nuestras normas de gestión y de máxima transparencia.

Tres de cada diez niños en la Argentina viven en la pobreza

12 de julio de 2011

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), ha hecho público un estudio en esta área sobre la pobreza infantil, entendida como "la privación de los derechos de la salud, la educación, la información, una nutrición adecuada, el agua y el saneamiento, y la vivienda".

El informe sostiene que la gran mayoría de países del continente gozaron de un contexto económico favorable en los últimos años, pero que, a pesar de ello, persisten importantes niveles de pobreza, que alcanzan a un 45 % de los niños entre 0 y 17 años.

En Argentina, la pobreza afecta al 28'7 % de los niños, según este mismo estudio.

En este país, las cifras de campo de CEPAL son de 2006, pero, según informa el diario La Nación, otras entidades, como el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) o el Centro de Estudios de Estado y Sociedades (CEDES) sostienen que no se han registrado desde entonces mejoras sociales notables.

Según el citado periódico, un estudio de IERAL advierte que "aunque la indigencia en niños mostró una tendencia descendente, en la actualidad uno de cada diez niños en la Argentina vive en condiciones de pobreza extrema, mientras que dos de cada diez se encuentran en hogares pobres no indigentes".

Proyectos de formación, nuevo reto

18 de junio de 2011

Aparte del comedor popular que apoyamos desde SHAJI y de la iniciativa de puesta en marcha de cooperativas de trabajo, una nueva línea de trabajo en el barrio de San José es ofrecer formación y cultura a los niños y jóvenes de este asentamiento.

José Rey nos explica la idea desde Buenos Aires: "En cuanto a la capacitacion, tenemos un sueño que aspiramos a lograr, que es dotar de varias computadoras usadas al comedor (ya hemos conseguido una) para poder iniciar en conocimientos de informatica e internet a los niños del barrio.

Por supuesto, también desarrollamos tareas culturales y sociales y, en breve, iniciaremos las gestiones para conseguir un pequeño predio, donde podamos armar un mini-espacio deportivo para los niños, tratando de alejarlos de los flagelos de la marginalidad, las drogas y la violencia juvenil".

Trece pibes menos

15 de junio de 2011

A veces los números de las estadísticas resultan fríos. Para ser conscientes de la realidad, conviene ponerle rostros. Y eso es lo que ha hecho la periodista y escritora Silvana Melo, la autora de este desgarrador artículo difundido por la agencia de noticias Pelota de Trapo y que reproducimos íntegramente. (Debajo aclaramos para el lector español algunos vocablos propios de Argentina).

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Cuna de angelitos sigue siendo Salta. Los niños se esfuman como burbujas de jabón y con ellos se va ajando la piel de la utopía. Se mueren de hambre. Son muertos, asesinados, exterminados como la semilla de la rebeldía. Cada niño que nace es la esperanza de volver al mundo patas arriba. De devolver la riqueza a las manos de los saqueados. De encenderle luz a un país que le desactiva el farol a cada ochava del futuro. Trece niños de poco menos o poco más que un año se han muerto desde enero a junio en Salta.

Brisa Castillo tenía apenas ocho meses. Respiraba fatigosamente en la misión wichi Salí, cerca de Embarcación. Frágil como un cristalito, murió el 20 de mayo en el Hospital de Orán. Presentaba un “cuadro de desnutrición agravado por una infección respiratoria”. Ocho meses logró sobrevivir en la humedad de la tierra olvidada, puesta a brillar como una lentejuela en el barro. Ocho meses atrás nacía y en ella se alzaba en llamas una esperanza. Es que cada niño que nace trae bajo la lengua la semilla de la rebeldía. Bajo el brazo, el pan multiplicador. En los ojos, la chispa de todas las revoluciones que no fueron. Por eso los acallan y los malalimentan. Y tantos se mueren antes de tener fuerzas para soplar una vela en el oscuro, sobre la torta (*) del porvenir.

Depende de dónde se nace para intuir cuándo se muere. Un bebé que nace en Formosa, en Embarcación, en Tartagal, tiene tres veces más probabilidades de no llegar a cumplir un año que un niño que nace en Belgrano o en Caballito. Más de veinte certificados de defunción diarios en todo el país determinan con un eufemismo cómplice que los niños mueren de paros cardiorrespiratorios. Detrás de la causa obvia, generalizada, está el hambre. Las enfermedades parientas, evitables, desencadenadas, convocan a la muerte cebada y lujuriosa, en los hospitales colapsados por falta de médicos, enfermeras, insumos y presupuesto.

Alit Morena Pacheco tenía la piel mate y se le achinaban los ojos cuando amenazaba con llorar. Un año y cinco meses de vida guaraní en Villa Rallé, en Pichanal. Hasta que el 8 de junio no pudo más. Las fuerzas no le alcanzaron nunca para caminar. Ni para hablar. Sus huesitos se quebraban con un soplo. No supo lo que era el agua buena, el calcio, las proteínas, los nutrientes, la leche tibia de las mañanas. Cuadro de desnutrición extrema, según el riguroso certificado de defunción del Hospital de Orán. Murió, dice el Tribuno de Salta que explican en el Hospital, por “shock séptico, a causa de neumonía bifocal derecho, anemia, y por un cuadro de desnutrición extremo que en términos médicos se conoce como kwashiorkor”. Una palabra impronunciable, tan compleja, para hablar de hambre. El kwashiorkor es un asesino de niños. Una enfermedad del abandono, un dolor de la intemperie, un crimen del desprecio. “Es provocada por la ausencia de nutrientes, como las proteínas en la dieta. Los signos de Kwashiorkor incluyen abombamiento abdominal, coloración rojiza del cabello y despigmentación de la piel”.

La Argentina tiene apenas el 0,65% de la población mundial. Produce el 1,61% de la carne y el 1,51% de los cereales que se consumen en el planeta. Pero nueve millones de chicos tienen hambre. Casi tres mil se mueren anualmente por desnutrición. Y otros tantos por hambres escondidas en fiesta de disfraz.

Mayra Ramos apretó el botoncito a la una y media de la mañana del 7 de junio. Lo tenía en la palma de la mano y sólo tuvo que cerrar el puño, con su último aliento. En segundos, no más, las alas se abrieron a la altura de los omóplatos. Y Mayra se diluyó en un vuelo azul, hacia un cielo donde la felicidad corre en arroyitos de leche y miel. Vivía a diez cuadras del Hospital de Orán. En una casita de aire y chapas, con veintidós personas más. Pesaba seis kilos cuando llegó al Hospital. La mitad de lo que pesa un bebé de once meses que no esté condenado desde el origen. Que no haya llegado al mundo como resaca de la vida. Como sobra que fastidia. Mayra iba a cumplir un año el 17 de junio. No tendría más cumpleaños que una mamadera (**) de agua verde y un pancito imposible. En febrero su madre la había llevado al Hospital. Pesaba cuatro kilos y la dieron de alta. Nadie la vio, sin embargo. Pudo ser ella la esperanza del mundo, cuando nació como una llamita de fósforo tenue en medio de la más rotunda oscuridad. Pero no fue. No pudo. La vulneró la atroz paradoja de nacer en una tierra con leche en sus venas y banquetes que brotan de su dermis. Nacer en el país del alimento. Y morir de hambre.

Mayra, como uno de los niños desnutridos de cada tres que se cuentan en Salta, debió ser controlada por el sistema de Atención Primaria de la Salud (APS) cada 15 días. Pero nadie la vio. Es que la casilla de aire y chapa amontonaba a veintitrés. Y ella era tan pequeña. Tan pequeña.

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Se mueren y con ellos se muere la esperanza de cambiarlo todo. La subversión de lo establecido. El sueño de dar vuelta el orden como una media. Y que se encuentren arriba, de pronto, todos los condenados de la tierra.

“Allí están los niños que no figuraban en la preocupación de nadie porque no podían votar, ni podían prestar sus nombres inocentes para las sucesivas farsas electorales con que se pretendía demorar el despertar de nuestro pueblo. Allí agonizaban subalimentados, enfermos, los hijos de los mismos que creaban la riqueza y que no tenían ante ello otro futuro que el hospital, la miseria y la desesperación, o el delito”. Eva. Sesenta años atrás.

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(*) Tarta.
(**) Biberón.

Trabajo autogestionado en el barrio de San José

20 de mayo de 2011

La actividad de nuestros compañeros en el barrio de San José, en el municipio de Almirante Brown del Gran Buenos Aires, no se limita sólo a la ayuda elemental y urgente de proporcionar alimentos a través del comedor popular al que hacíamos referencia en una anterior entrada.

Otra de las líneas de trabajo es la generación de trabajo autogestionado, encaminado a disminuir en parte la lacra del desempleo que afecta a la mayor parte de las familias en este asentamiento.

Nos informan de que "ya hay varios compañeros trabajando en la cooperativa de construcción de veredas [aceras] y otros tantos en la cooperativa de confección de vestidos y refaccion [arreglo] de ropas usadas".

"Para ello, mediante donaciones, hemos podido adquirir algunas maquinas de coser, para la cooperativa textil, y algunas herramientas de albañilería, para la cooperativa de construcción".

Sin duda, más motivos para respaldar desde aquí el trabajo y la acción social desarrollada desde el voluntariado en este populoso barrio.

Campaña 2011 del Movimiento Nacional Chicos del Pueblo

7 de mayo de 2011

El Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo, agrupa "a unas cuatrocientas instituciones no gubernamentales de todo el país que trabajan con niños y jóvenes que se encuentran más cerca de la muerte que de la vida". Hoy esta plataforma está vinculada al sindicato Central de los Trabajadores de la Argentina (CTA).

A lo largo de sus años de existencia, el Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo ha organizado marchas populares para llamar la atención sobre el problema de la pobreza infantil en Argentina, encuentros internacionales iberoamericanos entre organizaciones defensoras de los derechos de la infancia, encuentros de formadores, ha puesto en marcha centros sociales, hogares, bibliotecas o una agencia de noticias alternativa, entre otras iniciativas.

En 2011, lanza de nuevo, como cada año, su campaña Ni un pibe menos. El hambre es un crimen, para volver a apelar a la conciencia del país.

El cartel está ilustrado por una fotografía de Susana Moreno tomada en la calle Florida de Buenos Aires y que pertenece a la colección Orfandad de Orfandades.

El texto del manifiesto, firmado por Alberto Morlachetti (Coordinador Nacional del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo) y por Pablo Michelli (Secretario General de la CTA) es el siguiente:

"Las políticas gubernamentales no nutren, ni abrigan, ni abrazan a nuestros niños más pobres, que son los modos de ejercer el amor y la esperanza. La vida no es un sueño azul, es una infancia de penas.

Nuestros pibes mueren en racimos en Misiones, en Formosa, en Salta, mientras les diluyen sus vidas entre los dedos, como arenilla de ternura. Con el corazón intacto de urgencias nuestros pibes caen impactados por balas policiales o por el filo devastador del paco.

No hay porvenir posible si los trabajadores no cargamos sobre nuestros hombros a los niños en una ronda de domingo. No hay futuro en un país que los condena. No hay utopía en un país que los desaparece. Con ternura, venceremos."